"El hombre no solamente vende mercancías, sino que también se vende a sí mismo y se considera como una mercancía. El obrero manual vende su energía física, el comerciante, el médico, el empleado, venden su personalidad. Todos ellos necesitan una personalidad si quieren vender sus productos o servicios. Su personalidad debe ser agradable: debe poseer energía, iniciativa y todas las cualidades que su posición o profesión requieran. Tal como ocurre con las demás mercancías, al mercado es al que corresponde fijar el valor de estas cualidades humanas, a aun su misma existencia. Si las características ofrecidas por una persona no hallan empleo, simplemente no existen, tal como una mercancía invendible carece de valor económico, aun cuando pudiera tener un valor de uso. De este modo la confianza en sí mismo, el sentimiento del yo, es tan solo una señal de lo que los otros piensan de uno; yo no puedo creer en mi propio valer, con independencia de mi popularidad y éxito en el mercado." (FIN DE LA CITA JE,JE).
Mostrando entradas con la etiqueta ¿ES NECESARIO EL CAPITALISMO?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¿ES NECESARIO EL CAPITALISMO?. Mostrar todas las entradas
viernes, 9 de agosto de 2013
ALIENACIÓN CAPITALISTA. Erich Fromm. El miedo a la libertad.
"El hombre no solamente vende mercancías, sino que también se vende a sí mismo y se considera como una mercancía. El obrero manual vende su energía física, el comerciante, el médico, el empleado, venden su personalidad. Todos ellos necesitan una personalidad si quieren vender sus productos o servicios. Su personalidad debe ser agradable: debe poseer energía, iniciativa y todas las cualidades que su posición o profesión requieran. Tal como ocurre con las demás mercancías, al mercado es al que corresponde fijar el valor de estas cualidades humanas, a aun su misma existencia. Si las características ofrecidas por una persona no hallan empleo, simplemente no existen, tal como una mercancía invendible carece de valor económico, aun cuando pudiera tener un valor de uso. De este modo la confianza en sí mismo, el sentimiento del yo, es tan solo una señal de lo que los otros piensan de uno; yo no puedo creer en mi propio valer, con independencia de mi popularidad y éxito en el mercado." (FIN DE LA CITA JE,JE).
lunes, 4 de abril de 2011
SENCILLA EXPLICACIÓN DE LA PLUSVALÍA
SEn las teorías económicas burguesas, que pretendían ser un reflejo y una explicación ideal del funcionamiento real de la economía, y cuyo principal representante había sido, según Marx, David Ricardo, se afirmaba que el desenvolvimiento económico estaba sometido a una serie de leyes basadas en un sistema puramente racional e ideal de equilibrio y equivalencia en el mercado entre la oferta y la demanda, entre los precios y los salarios y entre las mercancías y los precios. Según David Ricardo, el beneficio, que era el objetivo que el capitalista buscaba al invertir su dinero, se obtenía pura y simplemente como consecuencia de la circulación de las mercancías. Además, y según este mismo autor, sólo en una organización económica sometida a estas leyes se realizaban los valores de libertad y de igualdad, ya que en ella la actividad económica estaba sometida a la ley de intercambio de valores equivalentes, y, por otra parte, en ella todo capitalista era libre de abrir o cerrar un negocio, y todo capitalista y todo asalariado eran libres de firmar o no un contrato de trabajo. Marx, por el contrario, afirma que si el beneficio es la consecuencia de la circulación de mercancías, si todo intercambio se produce siempre entre valores equivalentes, es no explicar de dónde sale el beneficio; en efecto, si todo intercambio se realiza siempre entre valores equivalentes, ¿de dónde surge el beneficio que es imprescindible para mantener la economía capitalista en marcha? Según Marx, el camino a través del cual se obtiene el beneficio en la sociedad capitalista es el de tratar la fuerza de trabajo del asalariado como mercancía, cuyo valor de uso es producir valor de cambio, y comprarla por un valor distinto e inferior al del valor de las mercancías que produce en el tiempo de trabajo. El proceso de obtención del beneficio se realiza, pues, en un triple paso:
1) El obrero vende al capital su fuerza de trabajo por un salario, por un precio X. Al hacerlo, se está considerando la fuerza de trabajo como una mercancía cuyo valor de cambio es precisamente ese salario, y cuyo importe, como el de cualquier otra mercancía, viene dado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir esa fuerza de trabajo; es decir, por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir lo que puede satisfacer las necesidades del trabajador, entendiendo por tal no sólo las necesidades biológicas, sino también las familiares, sanitarias, culturales... 2) El capitalista usa la mercancía comprada, la fuerza de trabajo, y la pone a producir otras mercancías durante un período de tiempo. Este período de tiempo siempre es superior al tiempo de trabajo socialmente necesario para producir la fuerza de trabajo, y consecuentemente, durante ese período, la fuerza de trabajo produce mercancías cuyo valor de cambio es siempre superior a “X”: X + Y. 3) El capitalista lleva esas mercancías al mercado y las vende por su valor equivalente de X + Y. De esta manera, el capital, respetando en los pasos primero y tercero, que es donde propiamente hay intercambio, la ley de la equivalencia, consigue un beneficio cuyo valor es (X + Y) – X, es decir Y, que es a lo que Marx llama plusvalía.
VALOR DE USO: Viene determinado por las características específicas de un bien en cuanto capaz de satisfacer una necesidad social determinada.
VALOR DE CAMBIO: Viene determinado por su capacidad para ser intercambiado por otros bienes, es decir, su capacidad de compra o de adquisición de otros bienes.
miércoles, 23 de marzo de 2011
miércoles, 4 de junio de 2008
¿ES NECESARIO EL CAPITALISMO?
Propongo para el diálogo este texto del Che Guevara que nos ha mandado vuestro compañero Karl Marx. Aunque este asunto no está dentro de los asuntos que nos ocupan últimamente, sin embargo puede ser un tema interesante:
"Lo difícil de entender, para quien no viva la experiencia de la Revolución, es esa estrecha unidad dialéctica existente entre el individuo y la masa, donde ambos se interrelacionan y, a su vez, la masa, como conjunto de individuos, se interrelaciona con los dirigentes.En el capitalismo se pueden ver algunos fenómenos de este tipo cuando aparecen políticos capaces de lograr la movilización popular, pero si no se trata de un auténtico movimiento social, en cuyo caso no es plenamente lícito hablar de capitalismo, el movimiento vivirá lo que la vida de quien lo impulse o hasta el fin de las ilusiones populares, impuesto por el rigor de la sociedad capitalista. En ésta, el hombre está dirigido por un frío ordenamiento que, habitualmente, escapa al dominio de su comprensión. El ejemplar humano, enajenado, tiene un invisible cordón umbilical que le liga a la sociedad en su conjunto: la ley del valor. Ella actúa en todos los aspectos de su vida, va modelando su camino y su destino.Las leyes del capitalismo, invisibles para el común de las gentes y ciegas, actúan sobre el individuo sin que éste se percate. Solo ve la amplitud de un horizonte que aparece infinito. Así lo presenta la propaganda capitalista que pretende extraer del caso Rockefeller -verídico o no-, una lección sobre las posibilidades de éxito. La miseria que es necesario acumular para que surja un ejemplo así y la suma de ruindades que conlleva una fortuna de esa magnitud, no aparecen en el cuadro y no siempre es posible a las fuerzas populares aclarar estos conceptos. (Cabría aquí la disquisición sobre cómo en los países imperialistas los obreros van perdiendo su espíritu internacional de clase al influjo de una cierta complicidad en la explotación de los países dependientes y cómo este hecho, al mismo tiempo, lima el espíritu de lucha de las masas en el propio país, pero ése es un tema que sale de la intención de estas notas.)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)