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jueves, 20 de marzo de 2014
martes, 21 de enero de 2014
LA FILOSOFÍA COMO SISTEMA, ORTEGA Y GASSET
“Todo lo que es y está ahí, cuando nos es dado, presente, patente, es por su esencia mero trozo, pedazo, fragmento, muñón (…) Siempre que vemos algo, este algo se presenta sobre un fondo latente —el mundo, el mundo de que forma parte, de que es sólo pedazo (…) Parejamente, el mundo que hallamos es, pero, a la vez, no se basta a sí mismo, no sustenta su propio ser, grita lo que le falta, proclama su no-ser y nos obliga a filosofar; porque esto es filosofar, buscar al mundo su integridad, completarlo en universo y a la parte construirle un todo donde se aloje y descanse. Es el mundo un
objeto insuficiente fragmentario, un objeto fundado en algo que no es él, que no es lo dado. Ese algo tiene, pues, una misión sensu stricto fundamentadora, es el ser fundamental”.
(J. Ortega y Gasset, ¿Qué es filosofía?)
objeto insuficiente fragmentario, un objeto fundado en algo que no es él, que no es lo dado. Ese algo tiene, pues, una misión sensu stricto fundamentadora, es el ser fundamental”.
(J. Ortega y Gasset, ¿Qué es filosofía?)
LA FILOSOFÍA COMO CIENCIA SIN SUPUESTOS, ORTEGA Y GASSET
“Filosofía es conocimiento del universo o de todo cuanto hay. Ya vimos que esto implicaba para el filósofo la obligación de plantearse un problema absoluto, es decir, de no partir tranquilamente de creencias previas, de no dar nada por sabido anticipadamente (…) Esta situación del filósofo, que va aneja a su extremo heroísmo intelectual y que sería tan incómoda si no le
llevase a ella su inevitable vocación, impone a su pensamiento lo que llamo principio de autonomía. Significa este principio metódico la renuncia a apoyarse en nada anterior a la filosofía misma que se vaya haciendo y al compromiso de no partir de verdades supuestas. Es la filosofía una ciencia sin suposiciones. Entiendo por tal un sistema de verdades que se ha construido sin admitir como fundamento de él ninguna verdad que se da por
probada fuera de ese sistema (…) Pero una vez que en virtud del principio autonómico se ha replegado el filósofo sobre aquellas poquísimas verdades primeras de que ni aun teóricamente cabe dudar, y que por ello se prueban y comprueban a sí mismas, tiene que volverse cara al universo y conquistarlo, abarcarlo íntegro (…) Frente a este principio ascético de repliegue cauteloso que es la autonomía actúa un principio de tensión opuesta: el universalismo, el afán intelectual hacia el todo, lo que yo llamo pantonomía”.
(J. Ortega y Gasset, ¿Qué es filosofía?)
llevase a ella su inevitable vocación, impone a su pensamiento lo que llamo principio de autonomía. Significa este principio metódico la renuncia a apoyarse en nada anterior a la filosofía misma que se vaya haciendo y al compromiso de no partir de verdades supuestas. Es la filosofía una ciencia sin suposiciones. Entiendo por tal un sistema de verdades que se ha construido sin admitir como fundamento de él ninguna verdad que se da por
probada fuera de ese sistema (…) Pero una vez que en virtud del principio autonómico se ha replegado el filósofo sobre aquellas poquísimas verdades primeras de que ni aun teóricamente cabe dudar, y que por ello se prueban y comprueban a sí mismas, tiene que volverse cara al universo y conquistarlo, abarcarlo íntegro (…) Frente a este principio ascético de repliegue cauteloso que es la autonomía actúa un principio de tensión opuesta: el universalismo, el afán intelectual hacia el todo, lo que yo llamo pantonomía”.
(J. Ortega y Gasset, ¿Qué es filosofía?)
LA FILOSOFÍA COMO PERSPECTIVA, ORTEGA Y GASSET
“Desde distintos puntos de vista dos hombres miran el mismo paisaje. Sin embargo, no ven lo mismo. La distinta situación hace que el paisaje se organice entre ambos de distinta manera. Lo que para uno ocupa el primer término y acusa con vigor todos sus detalles, para el otro se halla en el último y queda oscuro y borroso. Además, como las cosas puestas unas detrás de otras se ocultan en todo o en parte, cada uno de ellos percibirá porciones del paisaje que al otro no llegan. ¿Tendría sentido que cada cual
declarase falso el paisaje ajeno? Evidentemente, no; tan real es el uno como el otro. Pero tampoco tendría sentido que puestos de acuerdo, en vista de no coincidir sus paisajes, los juzgasen ilusorios. Esto supondría que hay un tercer paisaje auténtico, el cual no se halla sometido a las mismas
condiciones que los otros dos. Ahora bien, ese paisaje arquetipo no existe ni puede existir. La realidad cósmica es tal que sólo puede ser vista bajo una determinada perspectiva. La perspectiva es uno de los componentes de la realidad. Lejos de ser su deformación, es su organización. Una realidad que, vista desde cualquier punto, resultase siempre idéntica es un concepto absurdo...
Cada pueblo y cada época tienen su alma típica, es decir, una retícula con mallas de amplitud y perfil definidos que le prestan rigurosa afinidad con ciertas verdades e incorregible ineptitud para llegar a ciertas otras. Esto significa que todas las épocas y todos los pueblos han gozado su congrua
porción de verdad, y no tiene sentido que pueblo y época algunos pretendan oponerse a los demás, como si a ellos solos les hubiese cabido en el reparto la verdad entera. Todos ellos tienen su puesto en la serie histórica (…) Hasta ahora la filosofía ha sido siempre utópica. Por eso pretendía cada sistema valer para todos los hombres. Exenta de su dimensión vital, histórica, perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto definitivo. La doctrina del punto de vista exige, en cambio, que dentro del sistema vaya articulado la perspectiva vital de que ha emanado, permitiendo así su articulación en otros sistemas futuros o exóticos. La razón pura tiene que ser sustituida por la razón vital donde aquella se localice y adquiera movilidad y fuerza de transformación”.
(J. Ortega y Gasset, El tema de nuestro tiempo)
declarase falso el paisaje ajeno? Evidentemente, no; tan real es el uno como el otro. Pero tampoco tendría sentido que puestos de acuerdo, en vista de no coincidir sus paisajes, los juzgasen ilusorios. Esto supondría que hay un tercer paisaje auténtico, el cual no se halla sometido a las mismas
condiciones que los otros dos. Ahora bien, ese paisaje arquetipo no existe ni puede existir. La realidad cósmica es tal que sólo puede ser vista bajo una determinada perspectiva. La perspectiva es uno de los componentes de la realidad. Lejos de ser su deformación, es su organización. Una realidad que, vista desde cualquier punto, resultase siempre idéntica es un concepto absurdo...
Cada pueblo y cada época tienen su alma típica, es decir, una retícula con mallas de amplitud y perfil definidos que le prestan rigurosa afinidad con ciertas verdades e incorregible ineptitud para llegar a ciertas otras. Esto significa que todas las épocas y todos los pueblos han gozado su congrua
porción de verdad, y no tiene sentido que pueblo y época algunos pretendan oponerse a los demás, como si a ellos solos les hubiese cabido en el reparto la verdad entera. Todos ellos tienen su puesto en la serie histórica (…) Hasta ahora la filosofía ha sido siempre utópica. Por eso pretendía cada sistema valer para todos los hombres. Exenta de su dimensión vital, histórica, perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto definitivo. La doctrina del punto de vista exige, en cambio, que dentro del sistema vaya articulado la perspectiva vital de que ha emanado, permitiendo así su articulación en otros sistemas futuros o exóticos. La razón pura tiene que ser sustituida por la razón vital donde aquella se localice y adquiera movilidad y fuerza de transformación”.
(J. Ortega y Gasset, El tema de nuestro tiempo)
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